La catástrofe que se vive en Haiti tras el terremoto que golpeó de pleno la capital del país el pasado día 12 es de unas proporciones que realmente se nos escapan. A pesar de todo y en medio de tremenda catástrofe, se producen pequeños milagros que reavivan los ánimos, como por ejemplo la historia de Dan Woolley.
Dan Woolley es un cineasta estadounidense que se encontraba en Puerto Príncipe filmando un documental sobre el impacto de la pobreza en Haiti, cuando de repente el terremoto de siete grados de magnitud lo tomó por sorpresa en su hotel donde al igual que muchos tampoco tuvo tiempo de hacer nada él quedó sepultado bajo los escombros del hotel.
El cineasta se puso a pensar en cómo sobrevivir, aunque su kit de supervivencia formado por la ropa que llevaba puesta, un iPhone y una cámara réflex dejaba bastante que desear. Pero en esta ocasión fue suficiente, gracias a la cámara pudo iluminar su entorno y encontrar un sitio seguro en el que resguardarse (el hueco de un ascensor) y gracias a las indicaciones de la app de primeros auxilios que había descargado en el iPhone consiguió vendarse la pierna que tenía dañada y detener la hemorragia de su herida en la cabeza, aplicación que también le advirtió sobre el peligro que había de que entrara en shock. Finalmente tras pasar 65 horas sepultado un equipo de rescate dio con él y lo sacó de ese infierno que a día de hoy es Haiti.
A parte del factor suerte, vital para sobrevivir en este tipo de situación, el caso de Woolley pone de manifiesto hasta donde ha llegado ya la relación de muchos millones de humanos con la tecnología y como esta nos dota de capacidades extras: a Woolley una aplicación del iPhone le proporcionó la información suficiente para sobrevivir hasta que llegó el rescate, sin ella seguramente hubiera muerto desangrado o entrado en estado de shock.
Por cierto que la aplicación era Pocket First Aid and CPR y vale apenas $3.99… una ganga si le preguntan a Dan Woolley.


